miércoles, 2 de mayo de 2018

Sabores

Que el sabor a tierra ya no se me antoja tan desagradable.
 
Que hace tiempo aprendí a sustituir el azúcar de tus labios
por la miel de los neones centelleantes y que, con el tiempo,
pasé del empalagoso dulzor que siempre acaba fermentando.
 
Que ahora disfruto del salado caminar junto a las piedras del camino
que el agua helada de la fuente me sabe a vida
que incluso el verde de las briznas de hierba me refrescan
que cuando me da el aire en la cara abro la boca para disfrutar de su sabor
que hasta las motas de polvo, suspendidas en el viento, las disfruto.
 
Dicen que hay sabores de los que sólo aprendes a disfrutar con el tiempo. Que hay sabores que no son para niños ni adolescentes... no sé, pero hoy hasta los rayos de sol me parecen un buen aliño para la ensalada de esta vida tan preciosamente desordenada.
 
 
Esta entrada fue escrita con una versión de "Los mismos clavos", de Marea, bienexistiendo junto a mis oídos:
 
 

miércoles, 28 de marzo de 2018

Escribir algo digno

Para escribir algo digno de ser leído... diría incluso que para escribir algo digno de ser escrito, es necesario que confluyan dos sucesos: tener algo que contar y saber plasmarlo sobre el papel (véase la metáfora) de una manera más o menos comprensible.
 
Las cosas dignas de ser contadas me resultan del todo inefables; mientras que del resto de las cosas que suceden a mi alrededor, aquellas que percibo carecen absolutamente del interés o relevancia necesarios. Estamos buenos entonces.
 
Sin embargo, he sentido la irrefrenable necesidad de ordenar sobre el papel la tinta sobrante que borboteaba en mis pulmones. De manera que, al incumplir los preceptos establecidos al inicio del presente texto, queda demostrada la invalidez de dichas hipótesis. Siendo, por tanto, las cantidades precisas de interés y egoísmo por parte del autor, los únicos números necesarios para escribir algo digno de ser escrito.
 
Acaso debiéramos incluir en el debate la definición misma del adjetivo digno o incluso el papel del (nunca suficientemente valorado) lector. No es tal la intención.