Tengo la mirada perdida en la lluvia que cae sobre el asfalto a través de la ventana;
en el asfalto golpeado una y otra vez por la lluvia que veo a través de la ventana.
Tengo la mirada perdida, que atravesando la ventana se clava en el asfalto como una gota de lluvia más;
que atravesando la ventana se mezcla con la lluvia al impactar contra el asfalto.
Tengo la mirada perdida bailando con la lluvia al otro lado de la ventana, encontrándose en el asfalto;
tirada sobre el asfalto, al otro lado de la ventana, empapándose de lluvia.
Ensimismado, pienso en la variable aleatoria que cuenta el número de veces que una gota de lluvia se fusiona con mi mirada. Imagino que esa variable sigue una distribución geométrica y busco la gota que consiga traerme la paz conmigo mismo... pero me temo que el parámetro de esa distribución geométrica es cero.
"Póngame un poco de miscelánea... no sé, como cuarto y mitad. Y me lo envuelve en un blog. Gracias."
miércoles, 22 de julio de 2015
miércoles, 15 de julio de 2015
A deshoras
Las vísceras me piden ira. Tienen rabia, impotencia, nervios, arañan mis entrañas hasta perforar y
atravesar mi piel. Desde dentro. Me piden destrucción, aniquilar el
orden, asesinar la calma, dejarlo todo patas arriba... despeinarme.
La mente, en cambio... suscribe.
Moraleja: cuando despierto en la noche escuches las campanadas de las 3, ese cuarto café del día, vespertino, será quien te acompañe.
La mente, en cambio... suscribe.
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