miércoles, 4 de julio de 2018

No hay nada de verdad en esta entrada

No hay nada de verdad en esta entrada
 
Comienzos, lo que motivó el comienzo fue que el verso que presencio no merece el silencio...

Que ridículo suena el fútil intento de distanciarse del discurso diciendo "aunque estos sean los últimos versos que yo le escribo", que yo LE escribo... como si cada uno de los latidos que escribieron ese poema no estuviese destinado a tus sístoles sin diástoles ni dueño... a tus pupilas. Amigo Neruda, no trates de engañarte, no seas como tantos cantantes, no seas como tantos miles de personas que se llaman cantantes, no seas insulso y aburrido y pretencioso, no te dejes consumir por el amor propio, don't do it. No tienes nada que hacer contra ella, nada que hacer contra ELLAS: luz, ilusión, indiferencia, melancolía, pasión, constancia, envidia, nostalgia, soledad, esperanza, libertad.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Sabores

Que el sabor a tierra ya no se me antoja tan desagradable.
 
Que hace tiempo aprendí a sustituir el azúcar de tus labios
por la miel de los neones centelleantes y que, con el tiempo,
pasé del empalagoso dulzor que siempre acaba fermentando.
 
Que ahora disfruto del salado caminar junto a las piedras del camino
que el agua helada de la fuente me sabe a vida
que incluso el verde de las briznas de hierba me refrescan
que cuando me da el aire en la cara abro la boca para disfrutar de su sabor
que hasta las motas de polvo, suspendidas en el viento, las disfruto.
 
Dicen que hay sabores de los que sólo aprendes a disfrutar con el tiempo. Que hay sabores que no son para niños ni adolescentes... no sé, pero hoy hasta los rayos de sol me parecen un buen aliño para la ensalada de esta vida tan preciosamente desordenada.
 
 
Esta entrada fue escrita con una versión de "Los mismos clavos", de Marea, bienexistiendo junto a mis oídos:
 
 

miércoles, 28 de marzo de 2018

Escribir algo digno

Para escribir algo digno de ser leído... diría incluso que para escribir algo digno de ser escrito, es necesario que confluyan dos sucesos: tener algo que contar y saber plasmarlo sobre el papel (véase la metáfora) de una manera más o menos comprensible.
 
Las cosas dignas de ser contadas me resultan del todo inefables; mientras que del resto de las cosas que suceden a mi alrededor, aquellas que percibo carecen absolutamente del interés o relevancia necesarios. Estamos buenos entonces.
 
Sin embargo, he sentido la irrefrenable necesidad de ordenar sobre el papel la tinta sobrante que borboteaba en mis pulmones. De manera que, al incumplir los preceptos establecidos al inicio del presente texto, queda demostrada la invalidez de dichas hipótesis. Siendo, por tanto, las cantidades precisas de interés y egoísmo por parte del autor, los únicos números necesarios para escribir algo digno de ser escrito.
 
Acaso debiéramos incluir en el debate la definición misma del adjetivo digno o incluso el papel del (nunca suficientemente valorado) lector. No es tal la intención.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Esclavitud

Aquel que no es dueño de su cuerpo, que se dedica de sol a sol a hacer más rico a su "amo"; aquel que jamás alza la mirada ni la voz ante el sistema que le oprime; aquel que acata servicialmente todas las órdenes, por carentes de pragmatismo que éstas sean... aquel que reserva todo su potencial y creatividad para, por la noche, condensarlos en una gota de tinta, pintura o nota musical; aquel que con tan sólo un gesto es capaz de exprear lo inefable, de arañar tus entrañas, de estrujar tu corazón y secarte los lacrimales, de robarte el aliento y dibujarte una sonrisa en lo más profundo de tu pecho. Aquel que con un golpe despreocupado de su muñeca es capaz de dar color a una vida entera y hacer inmortal al más cotidiano gesto.

Dime, aquel artista... ¿es esclavo o dueño del mundo?

miércoles, 14 de febrero de 2018

Silencio incómodo

- ¿Qué es el número cinco?
- ¿Cómo dice, amigo?
- ¿Qué coño es un número cinco? ¿Alguna vez has visto
uno por aquí, bebiendo botellines de cerveza?
- No, pero tampoco he visto a la rima
ni a los versos,
y por eso no duelen menos en el estómago
los puñetazos de la poesía
- ¿Con la inspiración hemos topado?
-Yo no la he mentado
- Pero la hija de puta ha sonado...
En fin, sólo quería ahogar a ese silencio incómodo.
El último que dejé con vida me pateó las entrañas
- ¿Le pongo otra copa, jefe?
- Que sea de descafeinado, que esta noche he quedado
- ¿Dónde la echamos hoy?
- La descafeinada en vaso, la cita en los brazos de Artemisa.
De cristal y etérea, respectivamente.
 
- Elige tú mismo el vaso,
es lo único en lo que podrás emplear tu libre albedrío esta noche...
Además, sólo estás hablando con un interlocutor que únicamente existe en tus textos de forma intermitente, ¿recuerdas?

miércoles, 7 de febrero de 2018

El misterio de aan

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Un segmento embebido en sus dos dimensiones físicas, de vasta longitud respecto a tu tamaño. Ese es el universo.

Dos direcciones, aan y uun, o adelante y atrás, como dirían los ancianos. Dos movimientos básicos, aunque con millones de matices, por supuesto.
 
Hay quienes oscilan de forma periódica en su extensión de segmento durante toda su vida, aan, uun, aan, uun, aan, uun... van disminuyendo el periodo de oscilación hasta colapsar en un único punto.
 
Otros, más aventureros, corren a gran velocidad en su dirección favorita buscando el fin del mundo. Dicen que el finisterre de aan es oscuro y tenebroso, que los que se adentran en él simplemente desaparecen y no vuelven jamás... pero que asomarte y dejar que la fría niebla golpee tu cara te recuerda lo emocionante que resulta estar, y descubrir, poco a poco, el universo. El fin de uun en cambio es brusco y bien delimitado, uno puede llegar hasta el mismo fin del mundo y tocar el borde, desde este lado, claro.

Algunos realizan verdaderas acrobacias combinando recorridos largos en una dirección con rápidos cambios de sentido, parecen acercarse y alejarse al mismo tiempo, es como si tuviesen una tercera dimensión... precioso, complejo, peligroso.

Los más románticos encuentran un pequeño intervalo del segmento para compartirlo con su alma gemela y pasan el resto de sus vidas oscilando y superponiendo sus realidades, cuando se funden en uno solo no es posible diferenciarlos.
 
No existen las guerras ni los conflictos. No tendrían sentido cuando no existe nada material por lo que luchar. Los emplazamientos son libres, cualquier punto del intervalo puede ser ocupado de forma simultánea por tantos de nosotros como queramos, nadie posee nada y ni siquiera es posible destruirnos. El único tesoro que existe en el universo es la propia vida... y el misterio del límite aan. El poco conocimiento que existe sobre ese límite es un tesoro que sólo los más curiosos descubren.

miércoles, 31 de enero de 2018

Ponte las zapatillas

Me despierto tumbado sobre la cama, que no está deshecha del todo. La luz de la mesilla, encendida, emite un brillo anacrónico que escapa por el enorme ventanal hacia el bosque. Ni siquiera nos quitamos la ropa de calle antes de caer dormidos sobre el edredón... ¿Qué hora es?
 
Busco en la mesilla y descubro que no hay despertador ni reloj. Sonrío. Claro que no, aquí no son necesarios esos artilugios. No hay un solo reloj en toda la casa. Estamos en uno de los dormitorios del piso superior, el que tiene un enorme ventanal que da acceso a la terraza. Me encanta esta terraza, rodea toda la parte superior de la casa con una barandilla de forja. El suelo, de madera, siempre acaricia mis pies descalzos como una playa virgen encantada de saludarme. Recuerdo haber estado sentados, cenando en la terraza, hasta que se nos hizo de noche. Recuerdo cómo un búho y algunos compañeros nocturnos se nos habían unido a la conversación conforme pasaba el tiempo. Recuerdo cómo nos atracó el sueño robándonos bostezos. Recuerdo habernos sentado en la cama para seguir la conversación, recuerdo haberme recostado para seguir hablando mientras descansaba los ojos... y me acabo de despertar, en mitad de la noche, con nuestra última conversación todavía entre mis labios.
 
Todavía estoy tumbado, me giro suavemente para mirarte y te veo dormida plácidamente. Tu respiración es calma; tu pelo, despeinado, es el mejor ejemplo de belleza en el caos que podría imaginar, estás preciosa cuando te despeinas; tus labios, entreabiertos, parecen susurrar que no estás dormida, que tan solo estás jugando a descansar... es curioso cómo contigo todo parece un juego, un juego relevante y emocionante. Tus párpados están cerrados y, sin embargo, sigo viendo tus ojos. Cómo no verlos si son lo más importante que hay en esta casa. Son redondos, profundos, hechos de madera de olivo con virutas de esmeralda... y esta es la peor y más injusta descripción que jamás se les ha impuesto.
 
Me acerco a ti y te beso en la mejilla derecha, que es la que está al descubierto. Abres los ojos, me miras y sonríes.

- No estaba dormida --bromeas.
- Lo sé, yo tampoco te estaba mirando embobado. No sé ni qué hora es...
- ¿Acaso importa eso?
- En absoluto --sonrío.
 
Me levanto desperezándome mientras me estiro. Te confieso que me apetece un té bien caliente y seguir hablando contigo. Te parece un plan estupendo para continuar con la noche.

- Ponte las zapatillas, se ha quedado una noche preciosa y tenemos que recorrerla

miércoles, 24 de enero de 2018

Zynko (cap. 6)

Zynko
 
Los siguientes años pasaron en paz y armonía, lejos quedaron aquellas ridículas batallas de un escritor contra su propia alma atormentada. La vida de Qùa y de Tess es ahora tranquila y cómoda, pasan la mayor parte del día trabajando y cuando tienen algo de tiempo libre, disfrutan juntos de su intimidad. Tanto amor en una casa acaba convirtiéndola en un hogar… Y en aquel hogar no tardó en aparecer una hija, la preciosa Zynko.
 
Zynko es el ojito derecho de Tess. Ha heredado su carácter fuerte e irreverente. Por lo demás, es una adolescente de lo más normal, independiente pero llena de inseguridades; cada día descubre lo injusto que es el mundo y lo mucho que sus padres se empeñan en hacerle la vida imposible y lo poco comprensivos que son. Aunque su alma impulsiva tiene la fuerza de un potro desbocado, tiene un enorme corazón que sabe doblegar al potro con pasión y amor. Terminará siendo una gran mujer cuando logre alcanzar el equilibro en su interior.
 
Todavía recuerdo el día en que, tras conseguir que bajase el volumen de la estridente música punk de su habitación, le pregunté cómo podía gustarle ese ruido. Zynko me confesó que no le entusiasmaría ese tipo de música cuando cumpliese los treinta, que ella lo sabía pero que por el momento le encantaba disfrutar de las letras reivindicativas y el ritmo marcado. Toda una lección de madurez.
 
En otra ocasión, tras llamarla a cenar varias veces sin obtener respuesta, subí a su habitación. Al abrir la puerta comprobé que no estaba. Para mi sorpresa, descubrí un vaso de whisky a medias y cuaderno abierto sobre el escritorio, ni siquiera le gusta el sabor del whisky… En realidad eso pasó hace una media hora. Al acercarme al escritorio, el cuaderno se ha revelado como el diario de Zynko. Conocía su existencia pero jamás lo había visto abierto y mucho menos leído una sola palabra de su interior. He intentado resistirme durante media hora, pero estoy preocupada por ella, jamás había salido de casa sin avisar y menos a estas horas. Voy a leer a la última entrada:
 
Cuando mi madre me contó la historia completa de mi padre, su oscuro pasado, todo lo que había tenido que soportar y cómo tuvo que cambiar radicalmente de vida tras conocer a mi madre, me sentí oprimida y con ansias de venganza. La libertar de una persona no puede ser coartada por los intereses de un solo hombre. Y esto es precisamente lo que le ocurrió a mi padre cuando trató de enfrentarse a Dross. Tengo que hacer algo, el mundo no puede seguir siendo tan injusto.
Jamás he sabido qué hacer exactamente en mi vida, ni siquiera era consciente de que mis propios sentimientos eran tan profundos, de que albergaba este odio tan visceral. Pero lo cierto es que ahora veo el camino despejado ante mí, tengo la sensación de tenerlo todo organizado desde hace tiempo, como si mi subconsciente hubiese planificado mis pasos meticulosamente en segundo plano, a espaldas de mi propia consciencia. Tengo las ideas muy claras sobre lo que voy a hacer y tengo que ejecutarlo ahora mismo. Me adentraré en el dormitorio de Ulho, me acercaré a su escritorio mientras él continúa escribiendo y hundiré un cuchillo en su cuello, jus+o en la!%$çase de*^¨Ñu cabez]

miércoles, 17 de enero de 2018

Zynko (cap. 5)

Qùa
 
Esta no es la historia de Tess, es la historia de Qùa. Qùa es escritora. Es una persona apasionada, aunque ha vivido reprimida la mayor parte de su vida. Sin embargo sabe, en lo más profundo de su ser, que su lugar es mucho más privilegiado que al que ha sido relegada por culpa de Tess. Qùa siente que el destino le reserva algo importante, aunque no sabe qué ni cuándo exactamente. Qùa no sabe que es la escritora que derrocará a Tess y acabará con él, con todas sus historias perniciosas y desequilibradas. Es la heroína que rescata al desamparado (siente una necesidad irrefrenable de proteger al lector de las mentiras de Tess), igual que en esas canciones Folk que tanto le gusta escuchar mientras escribe. Reúne el valor que siempre ha acumulado en su corazón y compila un cuidadoso manuscrito para mostrar al mundo la verdadera cara de Tess. Lo deja en evidencia con argumentos inteligentes y frases ingeniosas, que publicará en un periódico de tirada nacional para convertir a Tess en el hazmerreír de todo el país.
 
Queridos lectores, hoy toca hablar de literatura. Hay autores sensacionalistas y paranoicos que van a matar la literatura tal y como la conocemos. Hablo de Tess, un “escritor” pésimo que ha engañado a todos sus lectores. Es hora de terminar con esta farsa. […]

Al terminar, Qùa vuelve a leer el manuscrito antes de enviarlo al periódico. Lo que está a punto de hacer es algo importante y siente la responsabilidad de no fallar. Está dispuesta a sacrificarse a sí misma si con eso consigue hacer justicia, incluso eliminaría sus propios textos para acabar con Tess. Sin embargo no será necesario, sabe que es una pieza clave en este punto de la historia, sabe que está llamada a ser la sucesora de Tess, de todos sus textos, sus historias, su fama y hasta su vida. Se dispone a escribir el remate final, la puntilla con la que sentenciará a Tess de una vez por todas:
 
En realidad no creo que todo esto sea necesario, ¿hasta qué punto las ideas aquí expresadas son mías? Quizás le deba todo eso precisamente a Tess, puede que sin sus textos yo jamás hubiese reflexionado sobre todo esto. En realidad es un gran escritor, crítico y mordaz, capaz de profundizar en el leitmotiv de sus textos y exprimir cada detalle de sus argumentos. Necesita encauzar todo ese talento en bruto con fines adecuados. Quizás lo que necesite sea tan solo poner paz en su corazón y refinar sus sentimientos. Puede que tan solo esté clamando un alma igual de atormentada que la suya para que le acompañe en su camino. Es hora de terminar con la violencia, sí, ya se ha derramado demasiada tinta.
 
Qùa borró aquel texto que jamás llegó a ver la luz, cambió radicalmente de estrategia y trató de acercarse a Tess. Se acercó tanto que acabó enamorándose perdidamente de él y consiguió que él se enamorase de ella, dejando de lado esas fatuas batallas contra sus propios demonios.

miércoles, 10 de enero de 2018

Zynko (cap. 4)

Discusión
 
Esta es la historia de Dross. Dross es EL escritor. Es el creador de todo nuestro universo. Es un escritor caprichoso que inventa nuestras vidas, desgracias y futuro devenir. No se permite lujos como la piedad o la compasión, las historias felices y sin sufrimiento no venden libros. No le importamos una mierda.
 
Los textos de Tess apenas tienen lectores, su discurso demasiado belicoso y monótono no encuentra acogida en las ocupadas vidas de las personas. Se plantea cambiar el tono, incluso tomarse un tiempo para descansar. Llama a un compañero de aventuras y le propone unos días de desconexión en la montaña:
 
-         ¿Qué pasa canalla? Oye te llamaba para proponerte una escapada como las que solíamos hacer. Hace demasiado tiempo que no quedamos y… ¿sabes qué? Me estoy arrepintiendo, tengo demasiadas cosas en la cabeza, quiero terminar una historia que estoy escribiendo. Cambiamos la escapada por un ron, ¿te hace?
 
 Tess cuelga el teléfono y, con la mirada enredada en sus pensamientos distraídos coge un bolígrafo y garabatea lo primero que le pasa por la cabeza en un papel del escritorio:
 
¿Y si Dross fuese real? Es decir, ¿y si no fuese la metáfora que habíamos presentado en capítulos anteriores? Creo que Dross tiene realmente el control sobre nuestras vidas y acciones pasadas, presentes y futuras, él lee nuestros pensamientos e incluso puede que… ¿¡los defina!? Tess suelta una carcajada en alto, consciente de que se está tomando demasiado en serio su propia invención. Pero lo cierto es que esto explicaría la sensación que todos hemos tenido alguna vez, ese extraño sentimiento de contradicción entre algunas de nuestros sueños y las ideas que ejecutamos en consciencia. Sería un serio atentado contra el libre albedrío de todos nosotros.
 
El reloj del pasillo interrumpe su meditación, recordándole que llega tarde a la cita con su amigo. Bueno, no importa ya, le llamaré y me excusaré. Ahora no puedo irme. Además… ni siquiera tengo reloj en el pasillo, ¿de dónde ha salido ese sonido? ¿Estás intentando persuadirme? No me jodas Dross, ¿no tienes cojones para hablar cara a cara?
 
Tess está confundido, quizás sea demasiado ron por hoy. Se levanta del escritorio y se encamina hacia la puerta, mejor irse a dormir. Al levantarse se tambalea y la habitación parece dar vueltas. Que extraño, sólo recuerdo haber tomado una copa de ron. Definitivamente ha bebido demasiado. Se aferra al escritorio para no caer al suelo. Odia perder el control con el ron, porque le recuerda a los malos hábitos de su padre y no quiere acabar así… La relación con mi padre no era tan mala, en realidad no recuerdo un solo día en el que él y yo… Es necesario tomarse un instante, respira hondo, entorna los ojos para concentrarse y escribe una nota para recordarse a sí mismo: “No dejes que el alcohol te domine. Lucha por el control de tu propia vida y no dejes nunca que te manipulen”. Estaba pensando en que al igual que yo puedo perder el control sobre mi propia vida, si es que lo he tenido alguna vez, mi propio creador, el señor Dross, podría tener que rendir cuentas ante un escritor todopoderoso en su universo, Ulho. No sería justo ni ético permitir este sometimiento absoluto de la voluntad de las personas y dejar la vida de la humanidad en manos de un ser como Dross. Ulho debería velar por el bienestar de los personajes a cargo de Dross, incluso intervenir para coartar el maltrato de un déspota incontrolado.
 
Dross se siente exhausto y decide tomarse un descanso. Lleva demasiado tiempo con este proyecto y está empezando a perder el control sobre su propio personaje. Además, Tess no parece tener mucho sentido, no está bien creado y muestra graves carencias para ser un personaje coherente. Sin embargo, no todo el peso de la historia recae sobre Tess. La relación entre Tess y Qùa es el verdadero punto central de la historia de Dross. De hecho, los acontecimientos darán un giro inesperado cuando Qùa asuma el verdadero protagonismo de la historia, una vez haya acabado con Tess. Pero antes de eso conozcamos a Qùa, justo en el día en que conoció a Tess. 
 
El oficio de Qùa es el de escritora. Y como tal, inventa personajes, los sumerge en un universo propio y cuenta su historia. Qùa se prepara una taza de leche bien caliente y vierte en ella unas hojas de té negro, se sienta en su escritorio y comienza a escribir:
 
Queridos lectores, hoy toca hablar de literatura. Hay autores sensacionalistas y paranoicos que van a matar la literatura tal y como la conocemos. Hablo de Tess, un “escritor” pésimo que ha engañado a todos sus lectores.

miércoles, 3 de enero de 2018

Zynko (cap. 3)

Tess
 
Esta es la historia de Tess. Tess es escritor. Con apenas 15 años recién cumplidos, Tess se da cuenta de que tiene un don especial. Jamás ha sabido expresar su sentimiento a otra persona, ni siquiera le dijo un te quiero a su madre, la persona que más le ha querido en esta vida. A su padre no le debe nada salvo el único espermatozoide que estaba lo suficientemente sobrio como para encontrar el camino… y un montón de moratones, esto también. Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, pero lo que no dicen es que hay muchas formas de morir en vida.
Sin embargo cuando hay papel de por medio todo es distinto. Cuando la pista de baile es la gran llanura blanca y los zapatos están hechos de tinta, entonces Tess no tiene ningún problema en recorrer los caminos más inhóspitos para descubrir su propia alma, para expresar con palabras tan crudas como emotivas lo que no sabe decir con caricias.
El don especial de Tess consiste en su capacidad para condensar un año entero de experiencias en una sola lágrima de alegría, dolor o tristeza. Siente que debe hacer lo que hace, no por gusto sino por obligación. A veces es necesario hacer sacrificios; otras, construir sendero por donde nadie antes había caminado. Pero el sacrificio y el esfuerzo tienen su parte de belleza. Los intereses personales de un solo hombre no pueden coartar la libertad del resto de mortales.
Sus entrañas están hechas de Rock y de Ron, a partes iguales. Le interesas mucho más los ideales que las personas, a menudo estas últimas traicionan a los primeros. Medita mucho sobre el papel de la humanidad en el trascurso de la historia. Le preocupan especialmente la libertad del individuo y el derecho de la sociedad a defenderse de sí misma. Ha dedicado años de su vida y litros de tinta a la empresa de concienciar a las personas sobre las propias personas. Es un filósofo empedernido.
El oficio de Tess es el de escritor. Y como tal, inventa personales, los sumerge en un universo propio y cuenta su historia. Tess se sirve una copa de ron (le encanta escribir al son del ron), se sienta en su escritorio y comienza a escribir:
 
Esta es la historia de Dross. Dross es EL escritor.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Zynko (cap. 2)

Dross
 
Esta es la historia de Dross. Dross es escritor. Fue un niño muy creativo, inventaba sus propios juegos y no necesitaba a nadie para disfrutar de mil y una historias.
El sentido del humor siempre ha tenido un peso importante en su vida. Una buena broma es la mejor forma de sobrellevar las penas y de celebrar las alegrías. Sin embargo reserva ese sentido del humor para su pequeño círculo de confianza, para aquellas pocas personas que han logrado derribar su muro de protección frente a la crueldad del ser humano. Porque sí, las personas pueden ser maravillosas… pero también son capaces de lo peor, él lo sabe muy bien, pudo comprobarlo desde bien pequeño en el colegio.
Dross disfruta enormemente montando puzles. Tiene puzles enormes, de diez mil piezas, que han pasado sobre la mesa de trabajo meses enteros. Resulta curioso comprobar que ninguna de esas obras de arte descansa sobre las paredes de su casa. Arma un puzle y cuando ha terminado le dedica una hora de atención. Después todas las piezas vuelven a la caja. Arte efímero en estado puro. Un buen ejemplo de que el camino puede ser tan gratificante como la meta y, desde luego, mucho más interesante.
Los detalles le apasionan, siempre ha creído que en ellos se encierran los secretos de la belleza. Los pequeños detalles hablan del caos de universo. Puedes disfrutar de la belleza del manto otoñal que fabrican las hojas de los árboles al cubrir las aceras, pero cuando centras tu atención en una hoja en particular y sigues su trayectoria desde la rama hasta una cuneta dos calles más al sur, pasando por su infinito baile impredecible… entonces es cuando percibes ese caos que rige todas las cosas. La improvisación que Dios disimula tan bien se torna de pronto transparente. Por este mismo motivo adora el Jazz.
El oficio de Dross es el de escritor. Y como tal, inventa personajes, los sumerge en un universo propio y cuenta su historia. Dross se prepara una taza de té verde bien caliente (sabe que se le enfriará sobre la mesa antes de terminarlo), se sienta en su escritorio y comienza a escribir:
 
Esta es la historia de Tess. Tess es escritor.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Zynko (cap. 1)

Ulho
 
Esta es la historia de Ulho. Ulho es escritor. Es una de esas personas que parece no alterarse por nada jamás. Habla siempre de forma pausada y en rara vez altera el tono de voz; mantiene un carácter, por lo general, serio.

Aprecia el silencio, lo valora como pocas personas lo hacen. Es necesario entender muy bien la soledad para amar de esa forma al silencio. La mayoría de personas son ruidosas y no saben disfrutar de la paz y armonía que él encuentra en la soledad. A menudo se pone los cascos de su móvil sin que suene música por ellos, con la finalidad de que el resto del mundo le piense ocupado y pase a su lado ignorándole. Cuando decide que necesita compañía, suele buscarla en la música. Adora a la clásica y le dedica toda la atención, respeto y mimo cuando escucha a los clásicos.
De naturaleza estoica, Ulho disfruta de comidas frugales. Huye de los excesos, tanto gastronómicos como de cualquier otro tipo. Podría decirse que lleva una vida sencilla. Es metódico en sus costumbres, resulta más sencillo ceñirse a un ajustado plan de monotonía cuando no compartes tu piso ni tu vida.
Tiene una profesión con la que, además de disfrutar mucho, se gana el reconocimiento de su editor. Es muy meticuloso en lo que hace, no recolecta éxito a nivel internacional pero su actuación acostumbra a ser más que digna. Siente una responsabilidad por el valor de sus obras que va más allá del mero entretenimiento. Su escrupuloso trabajo ha de tener un impacto notable pero sin dejar ver los sacrificios o esfuerzos que realice el autor.
El oficio de Ulho es el de escritor. Y como tal, inventa personajes, los sumerge en un universo propio y cuenta su historia. Ulho se prepara una taza de café bien caliente (lo toma solo), se sienta en su escritorio y comienza a escribir:
 
Esta es la historia de Dross. Dross es escritor.

 

miércoles, 29 de noviembre de 2017

El éxito

- El éxito en una presentación atractiva para la audiencia y fructífera se esconde en estos 4 principios:
     1. Haz listas.
     2. Crea expectación, deja lo mejor para la sorpresa final.
     3. Haz que la audiencia participe de forma activa, logra que demanden más información y agradece sus preguntas.
 
Confío en que estos consejos les ayuden a mejorar sus presentaciones, muchas gracias por su atención.
 
- Disculpe, ha dicho que había 4 principios, ¿cuál es el cuarto principio?
 
- Exacto, lo has comprendido a la perfección. Gracias por tu pregunta.
     4. No te olvides del sentido del humor.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

El cartel

Desde el momento que llegué a este extraño pueblo me sorprendieron muchas cosas. Muchos eran los detalles que me inquietaban, especialmente en el momento de duermevela, cuando tumbado desde mi cama recorría las calles de Comstock con la mente y me detenía en aspectos que no encajaban en aquella realidad. Muchas de esas cosas eran extrañas, llamativas y no las encontraréis en ninguna otra parte del planeta.
 
Sin embargo había una que sobresalía a todas las demás. Aquel cartel. Puede pareceros una nimiedad, pero jamás entendí la utilidad de ese cartel ni cómo continuaba en ese sitio, tan molesto, en mitad de la acera principal dificultando el paso de los viandantes. Os juro que en el primer instante en que lo vi pensé que se trababa de una extraña broma. Sin embargo nada más lejos de la realidad, se invertía una importante cantidad de dinero en su mantenimiento cada año, el alcalde atendía personalmente los aspectos relacionados con el cartel, todavía hoy lo sigue haciendo. De hecho fue él quien lo instaló hace más de 30 años y quien lo mantiene inmutable en el tiempo. Únicamente le han hecho reparaciones y restauraciones, pero tanto el mensaje como la posición son exactamente los mismos que cuando lo inauguraron.
 
En múltiples ocasiones pregunté a los vecinos cómo era posible aquel despropósito. Me interesé por el origen del cartel, su historia, si le encontraban alguna utilidad o si simplemente eran capaces de decirme que no veían el sinsentido de aquel cartel. Me preguntaba cómo era posible que en un pueblo de apenas 350 habitantes no existiese ni tan siquiera uno con dos dedos de frente que viese, igual de claro que yo lo veía, que aquel cartel era inútil y hasta ofensivo al sentido común. Todos apoyaban al alcalde. Aseguraban que aquel cartel no hacía daño a nadie y que, gracias a su instalación, la convivencia en el pueblo era mucho mejor.
 
A tal punto llegó mi desquicio que solicité entrevistarme con el alcalde. Necesitaba mirarle a los ojos y que me confesase que todo aquello formaba parte de una broma absurda, que en realidad todo el pueblo se había confabulado para tomar el pelo a un forastero que acababa de instalarse en el pueblo hacía un par de meses. No sólo no lo hizo sino que puso en valor al dichoso cartel.
 
La vieja feria abandonada con sus atracciones en ruinas a las afueras del pueblo; el embarcadero carcomido y medio quemado a las orillas resacosas del que una vez fuese un precioso lago; la vieja gasolinera abandonada ocupada ahora por roedores y serpientes; el decrépito depósito de agua que apenas se mantiene en pie... todos esas evidencias de abandono y olvido en el pueblo son nimiedades al lado de este maldito cartel.
 
Tan paradójica me resulta su mera existencia que se me antojaba ofensiva. Confieso que intenté destruirlo, pero los vecinos me lo impidieron. Tras uno de mis ataques fallidos llegué a cumplir condena y dormí una noche en el calabozo. ¡Como si fuese un delincuente! ¿Acaso esos estúpidos pueblerinos no veían lo absurdo que resulta un cartel como ese?
 
El asuntó llegó a obsesionarme. Dejé de dormir, después me olvidé de la higiene personal y hasta dejé de comer. Pensaba en el cartel a cada momento, durante todo el día y toda la noche. Contaba los segundos y lamentaba que aquel cartel siguiese en pie, desafiando a la cordura del mundo entero. Pasé meses ideando la forma de hacerle ver a todo el pueblo su error, pero por más que lo intentaba sólo recibía apatía y miradas de lástima. Parecía que el tarado era yo, por no ser capaz de convivir con un ser inerte en el mismo pueblo y dedicarle la guerra.
 
Ya no aguanto más. La realidad es que ese cartel no tiene razón de ser y no puede seguir existiendo.
 
Jeffrey G. Kennedy
 
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- Esta es la carta de despedida que dejó el tío Jeffrey antes de... bueno antes de acabar con su vida
- ¿Entonces el tío Jeffrey no murió en un accidente de avión? ¿Se... se suicidó?
- Sí cariño, padecía algún tipo de trastorno y su cabeza no aguantó más. La tomó con aquel cartel, pero si no hubiese sido eso habría sido cualquier otra cosa
- ¿Y cómo murió?
- Se lanzó a por aquel cartel y se golpeó la cabeza una y otra vez hasta abrírsela. Murió desangrado en aquella acera
- ¿Habéis ido alguna vez a dejar flores por su alma?
- No cariño, los habitantes de Comstock dieron sepultura a su cuerpo. Fue demasiado doloroso para nosotros y jamás visitamos aquel pueblo
- Yo iré, necesito ver el lugar donde murió el tío Jeffrey
 
 
 
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  |     ¡ C U I D A D O !     |  
  |  NO TE GOLPEES LA CABEZA  |  
  |      CON ESTE CARTEL      |  
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miércoles, 15 de noviembre de 2017

Rudolph no puede teclear porque es un reno

Dicen que todos los días tienen 24 horas. Yo no las he contado nunca, entre otras cosas porque casi siempre he pasado muchas de esas veinticuatro horas durmiendo; y cuando no he estado durmiendo he estado entretenido con otros menesteres. No es que siempre haya estado demasiado ocupado como para contar las horas de un día, no soy una de esas personas que no dejan de hacer cosas en cada minuto de su vida (nada más lejos de mi realidad), simplemente... no me lo he propuesto hacerlo hasta el momento.
 
He calculado cuánto tiempo paso de pie al día, cuánto sentado y cuánto tumbado; esos cálculos sí los he hecho alguna vez. También he contado cuánto tiempo paso comiendo o cuánto viendo la televisión. Podría decirte cuánto tiempo paso con la mirada en una pantalla de ordenador o incluso utilizando mi teléfono móvil (basta con preguntarle a él mismo). Esta mañana he calculado el tiempo que paso al año sacando la pasta de dientes del tubo, que mi pareja se empeña en apretar por la mitad en lugar de hacerlo como es debido: desde el final hacia la boquilla, de manera gradual. Son 36 minutos y medio al año, por cierto.
 
Aunque durante el tiempo de sueño no tengo consciencia ni soy capaz de controlar mis sueños; a pesar de que mi cerebro conecta ideas de forma aparentemente arbitraria y funciona de manera autónoma... voy a suponer que no dejo de ser yo. Voy a asumir que yo soy yo, al menos, durante todo el tiempo de mi vida. Podríamos entrar a considerar si seguiré siendo yo después de la muerte de mi cuerpo o si era yo antes de nacer; debatir sobre si la idea de mi persona que continúe en las mentes de las personas que me han conocido tras mi muerte, seguirá siendo yo; podríamos discutir sobre si antes de nacer, cuando todavía estaba en el vientre de mi madre o incluso en los planes de mis padres, yo ya era yo. Estoy utilizando demasiados puntos y coma y lo estoy haciendo fatal, discúlpame. Podríamos recorrer esos caminos filosóficos pero no lo haremos, consideraremos mi tiempo de vida y supondremos que yo soy yo (y mis circunstancias) durante ese tiempo. Es decir, no puedo dejar de ser yo. Ni cuando trabajo, ni cuando como, ni cuando veo la televisión, ni cuando me río a carcajadas escandalosas, ni cuando lloro amargamente, ni cuando me estoy lavando los dientes... ni siquiera cuando duermo. No puedo dejar de ser yo y mis circunstancias. Siempre soy yo, yo y mis circunstancias. Siempre yo.
 
Entonces dime, ¿cómo no voy a quererte si tú formas parte de mi yo, y yo no puedo dejar de ser yo? ¿Acaso no ves que no tiene sentido?

[Suena la canción Jingle Bells, Santa Claus saca de su bolsillo un teléfono móvil, aparta la mirada de la pantalla del ordenador y la dirige a su Smartphone]
 
"Perdona, me llaman por teléfono, Rudolph, y parece importante", teclea. "No te pongas celoso porque sabes que siempre has sido mi reno favorito."

jueves, 14 de septiembre de 2017

Ismael

Llueve a cántaros, los coches inundan los carriles de la ciudad mientras el viento hace zozobrar a los cuatro viandantes a los que ha sorprendido el temporal. Sin embargo Ismael camina con la parsimonia y tranquilidad de quien se sabe en casa. Es un viejo con la piel demasiado curtida y una sonrisa en la cara que sujeta un cigarrillo liado a mano. No parece importarle que el agua haya ahogado al humo de su cigarrillo. Lleva unos vaqueros que parecen recién estrenados y son 2 tallas mayores que la suya, en contraste con un jersey de lana gorda muy desgastado y un gorro, también de lana, enroscado en su cabeza. Bajo el gorro escapa una maraña de pelo alborotado y cano, del mismo color que su frondosa barba.
 
Hace mucho tiempo que no llovía con tanta intensidad, hace demasiado tiempo que Ismael no sentía el agua correr por sus mejillas en la forma en la que la siente ahora. Su sonrisa crece a cada instante, parece estar a punto de romper a reír a carcajadas. Rescata el cigarrillo de la comisura de sus labios con los dedos pulgar e índice. Esos dedos... ¡sus manos! Las manos son quienes le delatan, Ismael es, o ha sido, marinero. A decir verdad Ismael ES marinero, cuando alguien ha compartido tanta vida y muerte con la mar, jamás puede dejar de ser su novio, jamás puede olvidarla.
 
 
Lo que no termina de quedarme claro es si yo soy un narrador omnisciente describiendo a Ismael o un personaje que le observa a los ojos. A decir verdad es difícil saberlo con una narración tan caótica. Existe cierta confusión propia de un personaje ajeno al protagonista pero inmerso en el mismo universo que va descubriendo a Ismael conforme lo observa, pero al mismo tiempo se presentan detalles que sólo un ser omnisciente podría saber (por ejemplo su nombre).
 
Supongo que la idea de un hombre enigmático que expresa una actitud anómala frente a la tormenta era más importante que los detalles. Imagino que las ganas de escribir sobre un marinero alejado de la mar y sobre cómo sobrevive en ese mundo ajeno a cuanto conocía, pudieron más que el sentido de la responsabilidad. No sé...
 
... eso sí, por favor, llamadle Ismael. Al menos hasta que termine la novela que descansa sobre mi mesilla.

miércoles, 19 de julio de 2017

El último habitante de la Luna. Capítulo 7

Punto de inflexión

Llega a la oficina central dispuesto a hablar con el jefe, le comunicará su decisión de manera rotunda y le hará ver que es irrevocable. Está algo nervioso pero no se echará atrás.
 
Es pronto. Creía que siempre había alguien de guardia en La Central, pero lo cierto es que el jefe no está en su despacho. Abre la puerta y entra, le esperará dentro. Sobre la mesa una agenda abierta llama su atención; curioso, echa un vistazo rápido a la página manuscrita:

 
Pero, ¿qué cojones es eso! Una extraña sensación incómoda recorre su espalda. ¿Están hablando de su vida? Alguien se ha dedicado a hacer anotaciones sobre su¡Pero también hay cosas que no le han pasado...! ¿Todavía?
¿Se trata de alguna especie de broma macabra? Mira alrededor, nadie parece observarle. Fuera del despacho la secretaria sigue hablando por teléfono y los cuatro gatos que hay en la oficina no parecen haber alterado lo más mínimo su comportamiento. Todo esto es muy extraño, es como si alguien hubiese escrito el guion de su vida. Pero, ¿se trata de un cuaderno de observaciones, o de predicciones? ¿Cuándo fueron hechas todas estas anotaciones? No parecen recientes, y algunas páginas hablan de sucesos de la semana pasada... Está asustado y debe tranquilizarse. Ni siquiera hay referencias directas a su persona, pero esa sensación en la nuca...

De pronto la puerta se abre y entra ella, sorprendido y sin aliento exhala:
- ¿Qué haces aquí?

miércoles, 7 de junio de 2017

El último habitante de la Luna. Capítulo 6

La decisión de la cabeza

[Una solitaria cabaña de madera en algún lugar de la Luna]
Necesitaba tomarse un tiempo para echar la vista atrás y analizar todo lo que había vivido en los últimos años. Le provocaba vértigo asomarse al galimatías emocional, intelectual y experiencial en que había estado inmerso desde que comenzase este trabajo hacía ya 3 años. De hecho ni siquiera sabía si tenía que mirar hacia atrás, hacia adelante o hacia adentro para tratar de comprender todo y lograr una visión completa desde la perspectiva adecuada.
 
Cuando le dijeron que tenía a su alcance los recursos que necesitase para realizar su trabajo no entendió, ni siquiera atisbó, a qué se referían exactamente. No imaginaba que podría solicitar al departamento de materiales, cualquier herramienta que necesitase... de cualquier tipo, incluidos vehículos especiales, nanotecnología de vanguardia e incluso armas. Tampoco imaginaba, ¿cómo podía haberlo hecho?, que su labor estaría al margen de cualquier departamento policial o ley, tanto las jurídicas, civiles... como las propias leyes de la naturaleza. Su trabajo consistía en mantener las propiedades conocidas del líquido elemento.... "que el agua siga siendo agua", le había dicho Ismael; lo cierto es que era una buena descripción de su labor. Para conseguir su cometido podía modificar las fuerzas gravitacionales, las leyes de la termodinámica y las ecuaciones de la corriente eléctrica. Se asustó mucho la primera vez que modificó el curso de un arrollo para evitar un desastre... pero acabó acostumbrándose a esas experiencias hasta el punto en que no dudó cuando tuvo que "reordenar" el agua de aquel mar tras el paso de aquel grupo de excursionistas por el desierto.
 
Lo que más le costaba era acostumbrarse a moverse por el tiempo. Las tres primeras dimensiones las tenía controladas, pero moverse por esa cuarta dimensión del tiempo era diferente. Le causaba náuseas el viaje, el aterrizaje de dejaba con esa presión en la cabeza tan molesta y lo peor era esa extraña sensación de estar constantemente caminando sobre un suelo de cristal que crujía bajo sus pasos. Al principio tenía esa sensación sólo en viajes largos, pero poco a poco fue invadiendo todas y cada una de las fechas hasta convertirse en una incómoda constante en su vida. Se sentía ya extranjero en cualquier época, le costaba reconocerse contemporáneo de ninguna otra persona, apenas recordaba la inocencia que provoca la feliz ignorancia de los "temporáneos" (es como llamaban en la oficina a las personas que sólo pueden moverse por el tiempo en una dirección). Ni siquiera todo el mundo que trabaja en la oficina tiene ese permiso, que más que privilegio se acaba convirtiendo en pesada losa para los que lo comparten.
 
Aquel ritmo de vida terminaba por pasar factura a cualquiera. Por ello decidió hacer una pausa y reflexionar detenidamente sobre su situación en aquel momento, sobre cómo había llegado hasta allí y lo más complicado de todo, sobre lo que quería hacer en el futuro. Aquella noche en su cabaña en la Luna fue dura. Necesitaba estar solo y sabía que era el único refugio en el satélite, él mismo lo había construido y mantenido oculto al resto del mundo. No durmió nada aquella noche pero no le importó, al fin y al cabo llevaba sin dormir como es debido más de dos años. Había tomado una decisión y estaba dispuesto a afrontar las consecuencias de la misma. Sí, llegaría hasta el final con su decisión aunque ello le costase borrar los tres últimos años de su vida y cambiar por completo el rumbo de la humanidad.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Otra vez borracho el poeta

- Es como si te tuviese delante y no supiera qué decirte. Como si el mero hecho de poder mirarte a los ojos fuese el triunfo más grande de la historia...
- Disculpe señor, ¿se encuentra bien? ¿Necesita algo?
- Tantas cosas que contarte, tanto papel y tanta tinta. Tantas ganas de besarte, tantas de abrazarte, acariciarte. Tantas noches para añorarte, tantas historias que regalarte. Tantos cafés desperdiciados, tantos paseos que compartir. Tanto deseo de tu piel sentir, tanto imaginar tus labios...
- Creo ha bebido suficiente por esta noche, amigo.
- Tanta tinta, tantísima tinta fuera de lugar. Tanto amor que darte... y tan pocas miradas entre tú y yo.
- Como siga por ese camino voy a terminar besándole, ¿sabe? Uno no está hecho de piedra...